Me llamo Ana María, tengo 43 años y durante media vida me vestí con lo que había: o prendas bonitas que picaban y apretaban, o prendas cómodas que me sumaban diez años. Un invierno, harta de ese chantaje, empecé a buscar por mi cuenta jerséis y cárdigans que cumplieran mis tres normas: punto suave de verdad, cortes que favorecen y tallas honestas de la S a la 5XL.
Primero fue para mí. Después, para mis amigas, que me pedían «otro como el tuyo». Y un día entendí que aquello ya no era un cajón de mi armario: era una casa. Así nació NERYKIA.
¿Y por qué ese nombre? Porque son ellas: mis hijas, Nerea y Kiara. Fueron las que me empujaron a dar el paso —«mamá, esto tienes que venderlo»— y las primeras en robarme los cárdigans del armario. Cuando tocó bautizar la tienda no hubo debate: Nerea y Kiara. NER-Y-KIA.
Hoy sigo eligiendo cada prenda con la misma regla del primer día: si no me la pondría yo, no entra en la colección. Toco los tejidos, pruebo los cortes, descarto mucho más de lo que apruebo. Y leo cada mensaje que nos llega, porque esta casa se construye con vosotras.
Gracias por estar al otro lado.
Ana María
Fundadora de NERYKIA
Suavidad primero
Si pica, no sale. El punto se toca antes de aprobarse.
Tallas honestas
De la S a la 5XL, con la misma caída y el mismo cariño.
Sin esfuerzo
Prendas que combinan solas, de lunes a domingo.